Salinas: La publicidad como herramienta de conciencia social

    En plena era de la información inmediata y el uso de medios digitales como herramientas para la difusión y comercialización de ideas y conceptos, muchas veces nos vemos abrumados con toda esa cantidad de información, que a veces no es empleada correctamente y caemos en el error de ser engañados con las famosas «fake news», víctimas de la propia naturaleza inmediata de la información.

    Instituciones públicas, fundaciones y hasta diversas marcas, año a año se esfuerzan en hacer las mismas campañas de concientización sobre el cuidado y la limpieza de nuestras playas, nuestros paraísos en la tierra de los que debemos estar agradecidos por tener, en un país tan biodiverso como el nuestro; paraísos que deberían despertar en nosotros un profundo sentido de pertenencia y responsabilidad, en una época en donde la conciencia ambiental es un tema ya no es solamente para unos cuantos grupos de ecologistas, si no que más bien, es la clave real de nuestra supervivencia en este planeta.

    En redes sociales, «Salinas» fue la tendencia principal durante los días del feriado de Año Nuevo. La ciudad de Salinas es por tradición, el balneario más visitado por los turistas en estas fechas, que año a año se reúnen a compartir con sus familias y celebrar la llegada del nuevo año en el malecón, con la quema de monigotes y presenciando los fuegos artificiales. Sin embargo, en esta ocasión, el balneario no fue protagonista en las redes por sus diversos atractivos, deliciosa gastronomía, clima agradable y maravillosas playas, más bien el tema de conversación fueron los diversos hechos que se suscitaron la madrugada y amanecer del 31 de diciembre, que ya todos conocemos y no vamos a analizar en este artículo, que más bien tiene como objetivo servir de mesa de debate para la conciencia y responsabilidad social.

    La campaña «Por favor, si no puedes poner la basura en su lugar.

    Mejor no vengas a la playa», ideada por el publicista y fotógrafo salinense Miguel Murillo Lima, surge como respuesta a esta problemática y como un fuerte mensaje de concientización. Reconocidos profesionales de la publicidad en nuestro país, conversaron con nosotros acerca de esta y otras campañas que nacieron con el mismo objetivo de generar conciencia ecológica y social.

    Conversamos con Nicolás Franco Moncho, Jefe de Comunicación y Marketing del Salinas Yatch Club, se refirió a la campaña como un “llamado de atención a la conciencia, de proteger un recurso natural que nos permite disfrutar en familia y crear economía para el desarrollo humano, porque somos nosotros los humanos que deberíamos ser conscientes del cuidado al lugar donde vivimos y evolucionar al entendimiento de donde estamos parados y a quien tenemos a lado”, comentó.

    Gilda Valle, ex-directora nacional de estrategia en McCann Erickson, también habló acerca de las diversas publicaciones en redes sociales y su importancia como mensajes que generen impacto para un cambio positivo:

    «Cuando se trata de generar impacto hay tres claves, la primera ser honesto y auténtico, la segunda ser empático y la tercera ser real. Estos post comunican el sentir de los ecuatorianos especialmente de los habitantes de Salinas, quienes han expresado su enojo y frustración en las redes. Estos mensajes simples y directos sintetizan ese sentimiento y crean conciencia en las personas. De eso se trata todo. Sin embargo es importante ir más allá, diseñando entre todos acciones contundentes para que esto no vuelva a repetirse. Y eso es un trabajo de las autoridades y los ciudadanos. ¿Cómo empezar a hacerlo? Educando».

    Por su parte, el Director de Estrategia Digital de Press Network Latam, Jimmy Landaburu, se refirió acerca de la importancia la socialización de mensajes que tengan un verdadero contenido que consiga un cambio real y no se queden solamente en buenas intenciones:

    «Las noticias malas e hilarantes se viralizan pronto en redes sociales. No hay mejor forma que usar las mismas redes y responder con mensajes directos que busque conciliar y no solo generar conciencia sino sentimiento de pertenencia a la hora de cuidar lo nuestro. La contundencia de la recepción de estos mensajes, dependerá exclusivamente de nuestra capacidad de viralizar y compartir contenido de utilidad más que el contenido basura, sin que suene a un juego de palabras. No vamos a salvar al mundo con likes o shares sino con ética aplicada a la realidad».

    Así mismo, la productora audiovisual, Lourdes Mieles Ycaza, habla acerca de la campaña de Miguel Murillo, cuyo fuerte mensaje sirve de llamado de atención a la colectividad:

    «El post en cuestión creo que expresa con mucha fuerza y contundencia un sentimiento de indignación que en el fondo está muy arraigado hoy en día, en el inconsciente colectivo. Campañas de concientización como “no uses sorbete, por favor” que buscan reducir la contaminación de plásticos en nuestros océanos se chocan con la cruda y absurda realidad de esos descontrolados festejos en las playas. ¿De qué sirve todo el año usar una funda de tela en el supermercado, si el primero de enero el mar  amanece colapsado de plástico y vidrio? Considero que este llamado de atención, con toda la indignación que muestra, está justificado para sacudir conciencias y lograr un resultado favorable en una comunidad que recién empieza a llegar a vacacionar a las playas».

    Finalmente, conversamos con Francisco Oliva, escritor y ex-director creativo de Creacional, quien considera que este tipo de campañas nacen de la necesidad de expresión de la sociedad, que cada vez busca mayor participación en las decisiones de sus autoridades, en temas de protección ambiental:

    Claramente es una reacción, una condición y una advertencia al mismo tiempo.
    Reacciona frente a la acción de ensuciar una playa que se considera «suya». Lo cual excluye al resto, como si debieran pedir permiso para ir. Lo cual no es cierto porque la Constitución dice que las playas son de todos los ecuatorianos. La misma base naval ya no tiene playa privada. Es una condición porque te dice «si» haces esto «entonces». Eso marca autoridad sobre el resto. Como un padre a un hijo, o alguien con derecho sobre otro. Y es una advertencia porque te dice «si» haces esto «mejor no vengas». No llega a ser una amenaza, pero si es advertencia. Y lo que dice «esto no es Salinas» es como si te dijera «Salinas no es así o no debe ser así. Debe ser diferente. El verdadero Salinas es limpio y sano. No como ustedes lo dejaron por ser puercos e incultos. Vienes a mi casa y la ensucias. Estoy muy indignado y molesto contigo. No quiero verte en mi casa de nuevo con esa actitud».

    (Redacción: Diego Ruiz / @DiegoStefano_RM)

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